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domingo, 16 de enero de 2011

Incoherencias



Incoherencias

He observado en muchas ocasiones gestos, actitudes emocionales e incluso algún comentario  no correspondiente a la situación que se está viviendo.

Por ejemplo: en un encuentro con una vecina, que al parecer se “interesaba” por el estado de salud de mi esposo, tras una intervención quirúgica.Después de informarla de su estado y al hacer el intento de preguntarme cómo estaba yo con todo ello, sin que yo a penas hubiese abierto la boca, comentó con aire jocoso “ ¿Y tú, aguantando verdad?" Acompañándolo de una carcajada.

Creo que fue la primera vez en mi vida que fui capaz de preguntar directamente, qué es lo que le parecía tan gracioso ¿Mi aguante? O la intervención quirúrgica… o ¿qué?

La vecina, se quedó un tanto sorprendida e inmediatamente buscó la razón de su reacción sin encontrar una explicación lógica.
La única que le pareció aceptable, fue decirme que seguramente si ella estuviese viviendo mi experiencia, procuraría hacerlo con humor.
Un argumento sin peso y lo que es peor, con intento de “suplantación de mi vivencia” ya que nadie que no viva una experiencia puede suponer cómo sería vivirla, y mucho menos cómo lo vive otra persona.

Es un ejemplo vivido en primera persona, pero lo que quiero plantear aquí, es la cantidad de veces en las que nos vemos inmersos en conversaciones en las que nuestros interlocutores o tal vez nosotros mismos, las acompañamos de reacciones emocionales o gestos incoherentes.

En otra ocasión, encontré en la calle a una conocida, que estaba pasando por el proceso de una larga enfermedad. Me interesé por su estado y para mi sorpresa, me dio una larga explicación, acompañándola con una inmensa sonrisa en la boca.  ¿Acaso la hacía feliz estar enferma? Oh, se sentía feliz al poderla compartir… o ¿Cuál era el motivo de su expresión facial?

¿A qué se deben estas incoherencias?

Ante algo triste ¿sonreír?
Ante un buen logro ¿minusvalorar?
Ante un éxito ¿minimizar
Ante un obsequio, ¿bromear sobre su valor?
Entre otras muchas.

Y lo más importante, ¿Por qué no somos capaces de encarar?

Creo que sería realmente enriquecedor para todos, que ante una  actitud incoherente, preguntemos, con tranquilidad, sin carga emocional, el motivo de ésta.

La resolución de la incoherencia, aportará conexión profunda entre los interlocutores, ya que ambos podrán “darse cuenta” de la procedencia de ésta.

Maria Dolors Pozo



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