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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Carta a una amiga



Querida Lidia,
Ayer fue el día de la amistad y justamente me telefoneaste para contarme, una vez más, lo mal que te sentías.
Como casi siempre, te escuché y procuré decirte aquello que considero necesitas escuchar, pero hoy, desde este lugar, que tango quiero, deseo decirte algunas cosas, que a veces por teléfono o en persona resultan un tanto difíciles de decir.
Lidia, hay un momento de la vida en el que ya no podemos buscar a fuera de nosotros, no hay nadie que puede vivir tu vida o que pueda meterse en tu piel para sentir, tanto sea dolor, tristeza como alegría y dicha.
Solamente metiéndote, de verdad en tu interior y sintiendo toda la gama de las emociones y sentimientos, llegarás a la verdad, a la tuya, que es única.
Si cuentas una y otra vez tus conflictos a los demás, estos opinan proyectando en ti sus propias dificultades, no están libres de vivirlas y aunque sea de buena fe, lo único que conseguirás es estar más confundida, porque al escuchar y creer en otros, te olvidas definitivamente de ti.
Recuerda que para saborear algún manjar, únicamente sabrás a que sabe si lo comes.
También hay que correr el riesgo de equivocarse, de pedir perdón y sobre todo de vivir de primera mano tu propia vida. Si no, si vives a través de otros, bien sea por consejos o por lecturas o por cualquier otra influencia ajena a ti, dejas de ser tu para vivir desde otro ser.
Cuando hablas y hablas, huyes de sentir, te pierdes en la mente, que todo lo complica. El dolor se disipa o termina si lo sientes, si lo vives. Lo mismo que cualquier otra emoción.
Es hora ya de que crezcas, que actúes, que te responsabilices de tu vida, en su totalidad, con las carencias, con los conflictos y con lo que HAY, porque eso es lo que la vida te está pidiendo AHORA. El futuro no existe. El hoy es el resultado del ayer, y el futuro será el resultado de hoy.
Métete de lleno a vivir, deja de pensar y sobretodo ama, ama y ama, esa es la salida. Amate como eres, ama a los demás como son. Ama su esencia, olvida su personalidad. No te enredes con el ego.
Intentar cambiar a los demás y al mundo te lleva directamente a la enfermedad, porque no existe el cambio, existe el crecimiento y el comportamiento nace de ahí­ del estado evolutivo. Únicamente puedes cambiar a través de crecer, pero eso será a TI MISMA, los demás tienen la libertad, el libre albedrío de crecer o no.

Con  amor fraternal

Maria Dolors Pozo

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