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lunes, 1 de noviembre de 2010

Asumiendo la propia opinión

Imagen: ¿Qué ves, una pareja o.... un bebé?


Asumiendo la propia opinión

Una de las dificultades mayores a la hora de ponerse de acuerdo con otra persona que sostiene un punto de vista, opinión diferente, o totalmente opuesto al nuestro, consiste en enfocar ambos puntos de vista como verdades absolutas.

Si para defender una opinión optamos por expresarla desde “es mi punto de vista” o “es como yo lo veo”, “es mi opinión”, en lugar de “ES ASI”, o situarnos en una defensa a ultranza partiendo de la base de que es una opinión inamovible o “la única verdad”, nos será difícil llegar a ningún tipo de acuerdo o aproximación a otra forma de pensamiento o criterio.

Aferrándonos a nuestro punto de vista en una actitud totalmente cerrada  por expresarla desde la única posibilidad, nos imposibilitamos a escuchar la otra forma de pensamiento, negándonos la posible información o planteamientos nuevos, desconocidos y enriquecedores que tal vez nos permitirían ampliar los conceptos propios.

El simple planteamiento de asumir que es “nuestro” punto de vista no “el único”, permite que las barreras existentes entre dos posiciones enfrentadas, sean movibles, capacitando a ambas partes a un acercamiento para una mayor comprensión de la situación objetiva y facilitando un posible acuerdo válido para ambas partes.

Pero esta no es la única ventaja; cuando utilizamos un lenguaje que expresa nuestro punto de vista subjetivo, estamos asumiendo y admitiendo que es el nuestro y nos permite responsabilizarnos de nuestra opinión sin tener que recurrir a una forma de expresión con visos de “sentencia” que evita la auto responsabilidad y el replanteamiento de nuestras opiniones, impidiendo la ampliación de la capacidad de comprensión y la consecuente ampliación de criterio

Al asumir que es nuestra opinión, estamos permeables a poder desarrollar cómo hemos llegado a ellos, permitiendo un análisis clarificador o enriquecido. Por el contrario, si nuestra expresión parte de la premisa de “verdad absoluta”, la posibilidad de análisis queda sensiblemente mermada,.

Maria Dolors Pozo

martes, 19 de octubre de 2010

Aceptación




ACEPTACION

Muchas veces nos sorprendemos sintiendo enfado con alguien o contra algún acontecimiento de nuestra vida. Inmediatamente solemos entrar en un diálogo interior en el que establecemos una discusión entre diferentes aspectos de lo que nos ha llevado a sentir enfado. Por más que conversemos internamente con nosotros mismos, no llegamos a ninguna parte, porque casi siempre iniciamos la discusión interior desde un intento de encontrar la propia “razón” o como vulgarmente se dice •”salirse con la suya”.

La mayoría de las veces la única razón es la falta de aceptación de lo que ocasionó el disgusto y una reacción por nuestra parte por rechazar justamente eso, LO QUE ES.

Ante esta situación podemos sencillamente hacernos la pregunta ¿Qué es lo que no estoy aceptando?

Si el tema está relacionado con los sentimientos: ¿me cuesta aceptar lo que estoy sintiendo (ira, odio, envidia, etc.)? O ¿Me estoy resistiendo a aceptar el sentimiento del otro?

Aunque parezca increíble, aceptar sencillamente las emociones o sentimientos, nos coloca en una renuncia a la lucha procedente de nuestra mente; que tal vez puede causar dolor, pero jamás conflicto. El auténtico dolor sana porque nos conecta con nuestro interior, con lo genuino y auténtico. Y es sanador porque nos libera del conflicto y de la neura.

Si el tema es sobre un asunto material, también servirá clarificar la parte que no aceptamos. Tal vez sea el punto de visto del otro o que a toda costa deseamos sacar ventaja, o que sencillamente no aceptamos lo que nosotros interpretamos como “perder” y preferimos luchar.

Es importante no confundir ACEPTACION con RENUNCIA. la aceptación surge de la comprensión; en cambio, la renuncia nace de la resignación.

Si analizamos un poco los conflictos de nuestra sociedad, veremos que la mayoría de las veces surgen por una falta de aceptación…. Del derecho a las diferencias, a otras lenguas, otras culturas, etc.

En definitiva ausencia de ACEPTACION.

Poner resistencia ante lo evidente ocasiona un gasto de energía y a un endurecimiento personal que aliena al individuo, alejándole de la fluidez que pide la vida misma.

Maria Dolors Pozo
Terapeuta Gestáltica y Floral
saludygestalt@gmail.com